Hola “Madre no hay más que dos”!

Hoy he leído en las redes sociales que colgabas tus bambas y no he podido evitar escribirte esta carta.

La foto lo dice todo. La suela desgastada y el polvo alojado en cada rincón, desvela la riqueza de la vida que has tenido hasta ahora.

Me alegra saber que corrías por el simple hecho de participar, sin la necesidad de obtener una recompensa, ya que la recompensa era pisar fuerte sin miedo a que tus zapatos se rompieran.

 

Sí “Madre no hay más que dos”, ha llegado el momento de pasear de la mano de tu mujer sin un destino marcado. De descubrir la intensidad del sol matutino sin pararte a pensar en qué día vives, de comprarte unas bambas nuevas para cuidarlas y no permitir que se aposente en ellas ni una mota de polvo. Llegó el momento de malcriar a tus nietos sintiéndote esa niña que nunca has dejado de ser.carta futuro

Hoy “madre no hay más que dos”, toca mirar a tus hijos a los ojos para saborear el gran amor que os une y sin dar ninguna explicación, meterte las manos en los bolsillos y comprarte los juguetes que más te gusten, esos que durante tanto tiempo, has dejado de mirar.

Hoy simplemente te escribo, para agradecerte que no me hayas echado de tu vida de un plumazo. Sé que ha sido un esfuerzo mantenerme viva y alimentarme cuando no tenías ni tiempo ni fuerzas, pero te prometo que no te arrepentirás de haberlo hecho.

 

Te quiero mucho!

La niña interior de “Madre no hay más que dos”