“Si es lo que te gusta, adelante, pero que sepas que muy poca gente lo consigue”

“¿No es mejor que te busques un trabajo de verdad?

La vida del artista es muy complicada

“¿Y porqué no escribes en tus ratos libres? Ganarte la vida escribiendo es imposible”

Éstos eran los consejos que me daban cuando decidí estudiar Dirección de Cine.

Me apasionaba la idea de aprender a escribir guiones para luego inmortalizarlos con imágenes. Era consciente de que llegar a vivir de ello era difícil, pero en el momento en que me senté en clase y el profesor nos dio su primera charla, sentí que ese era mi camino, que estaba donde tenía que estar y que algún día viviría de ello.

Años después, empecé una travesía que duró años y que me regaló los mejores momentos profesionales que jamás he vivido. Un camino largo dedicada a la producción de cine, una trayectoria llena de recompensas.

Un día, mi corazón empezó a golpear a mi mente pidiéndole escribir. El miedo se apoderó de mí, ya que significaba volver a empezar de cero, pero recordé el momento en que me senté en aquella silla y supe que todo era posible. El sentimiento era el mismo.

Unos meses después de escribir el libro, una Editorial me comunicó que lo quería publicar.

Mi compañero de viaje siempre es el miedo, pero nos sentamos el uno frente al otro, nos miramos a la cara y pactamos una convivencia lo más llevadera posible.

Soñar es vivir.

Vivir es aprender a volar.