“MADRE NO HAY MÁS QUE DOS” LIBRO SOBRE UNA FAMILIA DE DOS MADRES

libro de dos madres

 

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EL PORQUÉ

Desde que nacieron Marc y Paula, sentí una gran necesidad de hacerles un regalo.

El miedo a la adolescencia te persigue desde el primer segundo de sus vidas. Temes su rechazo, la distancia que se puede llegar a crear entre ambas partes, los lazos que se pueden romper.

Finalmente, decidí acabar con ese miedo escribiendo la historia de nuestra familia.

Cuando llegue el momento en que su amor hacia nosotras quede difuminado, tendrán unas cuantas páginas a su alcance para descubrir lo deseados que han sido, las situaciones que hemos batallado juntos y lo mucho que nos han enseñado. Gracias a ellos hemos aprendido a mirar de frente a las adversidades y a intentar ser cada día mejores personas.

Espero que cuando lo lean, puedan conocer a sus madres de una forma más profunda y así recordar que nuestro amor hacia ellos es inagotable.

Deseo de todo corazón que sean libres, coherentes, respetuosos y felices.

 

FRAGMENTOS

“Me gustaría que los libros también salieran del armario para que las personas con una mente cerrada pudieran saber los sentimientos que tenemos, las emociones que nos acompañan y así hacer una comparación con lo que ellos mismos han vivido. ¿Dónde está la línea divisoria? ¿A partir de qué momento te ponen un sello de amor apto o no apto? ¿Por qué no se atreven a leernos?

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“Todo empezaba a estar en su sitio, al fin nuestra relación era real, porque cuando ocultas algo es como si no existiera y  lo nuestro era demasiado bonito como para dejarlo encerrado entre cuatro paredes.”

“Acto seguido se empezaron a escuchar dos corazones, solapándose el uno con el otro. Sonaban a mucha velocidad, como si ellos supieran que sus madres estaban allí, escuchándolos. Dos corazones bombeando sin cesar.”

“Después de ese instante, me acerqué a la barriga y les pedí por favor que respetaran el espacio de cada uno, que mamá no era muy grande y se iban a tener que organizar ellos dos con el poco sitio que tenían.”

“Me acerqué muy despacito, os confieso que sentía algo de miedo. Me agaché para poderlo ver bien. Estaba boca abajo, con la cabecita girada y mirándome fijamente. Mis manos se fueron solas a tocar el cristal, necesitaba cogerlo, explicarle que no estaba ahí porque yo quisiera, simplemente era necesario, sólo tenía que engordar un poquito para estar con nosotras tres. Estuvimos mucho rato los dos mirándonos fijamente, esa fue la primera vez que Marc me vio llorar, a sus pocas horas de nacer; Y os aseguro que nunca me he ocultado ante ellos cuando he llorado, siempre he querido que sepan que soy humana y que llorar no es símbolo de debilidad.”

“Creo que esos roles tan marcados son los que la gente confunde a la hora de poner nombre. Es el gran defecto de la sociedad, poner etiquetas a todo. La que es más dura hace de padre y la otra es la madre. Me sabe mal pero eso no es así, en ésta familia somos dos madres entregadas al cien por cien en la educación de nuestros hijos. Dos madres, cada una con su rol, cada una con sus dudas, pero las dos trazando el mismo camino agarradas de la mano y caminando en la misma dirección.”

“Una familia de dos madres, sin más explicaciones.”

“Lo más difícil de todo, es no cerrar la puerta en medio de la tormenta y salir corriendo.”

“Una experiencia que no se borra ni de la retina, ni del corazón.”