carta hijosOs escribiría hasta la saciedad.

Llenaría vuestras vidas de palabras hermosas, para que encontrarais múltiples sentidos a cada paso que dierais.

La realidad es bien diferente. Debo retroceder. Me toca cuestionaros para que os importe bien poco cuando os juzguen los demás.

Os marco límites, para que los fracasos os parezcan victorias y las victorias las viváis con serenidad.

Doy un paso atrás, para ser cómplice de vuestros errores y no pretender solucionarlos.

Desde el día en que nacisteis,