Hola “Madre no hay más que dos”!

Hoy he leído en las redes sociales que colgabas tus bambas y no he podido evitar escribirte esta carta.

La foto lo dice todo. La suela desgastada y el polvo alojado en cada rincón, desvela la riqueza de la vida que has tenido hasta ahora.

Me alegra saber que corrías por el simple hecho de participar, sin la necesidad de obtener una recompensa, ya que la recompensa era pisar fuerte sin miedo a que tus zapatos se rompieran.

 

Sí “Madre no hay más que dos”, ha llegado el momento de